Envenenamiento por E201-E219

Como había contado en la primera entrada de mi blog, mi camino rumbo al ejercicio empezó por el miedo a las consecuencias que el sobrepeso podría traerme, principalmente, la inabilidad de poder embarazarme cuando así lo deseara. Sin embargo, los radicales cambios alimenticios que hice en mi vida y la de mi familia no empezaron cuando empecé a ejercitarme sino unos meses después. La primera de las razones que me llevó a empezar a leer e instruirme en lo que debería estar comiendo fué porque con tanta salida a correr al bosque me la vivía con hambre todo el tiempo aún comiendo lo que yo consideraba ‘suficiente’. El hambre siempre me ha puesto de malas así que tenía que ver qué hacer para no ser una amargada diario. Empecé a investigar, con la ayuda de mi amigo Google, cómo llenar mi tanque de energía con comida real y a la vez seguir perdiendo peso de una manera sencilla y natural ya que nunca me gustaron las famosas malteadas ni barritas energéticas. Siendo yo toda una amante de la comida todas ésas cosas siempre me supieron a plástico y me dejaron un mal sabor de boca (literalmente). Ahora sé que es debido a los horribles substitutos de azúcar y otros químicos que contienen. Si todavía estás en plan de negación te invito a leer, por poner un ejemplo, éste artículo sobre las famosas malteadas Herbalife y éste otro sobre los ingredientes poco apetitosos de las barritas energéticas. Toma tiempo caer en cuenta de que cuerpo tenemos sólo uno y hay que tratarlo bien para que nos funcione bien por muchos años más.

Lista de ingredientes en "galletas" rellenas de "fresa". La Mami Saludable

Leyendo fué que empecé a despertar de mi coma de salud. Me empecé a dar cuenta que muchos de los productos que estaba consumiendo no sólo no me llenaban sino que muchos de ellos no aportaban nada a mi cuerpo nutricionalmente hablando. Empecé con cambios pequeños, sustituyendo los productos que consumía regularmente que no me estaban nutriendo: “cereales” de caja, pan comercial, margarina, “jugos” de concentrado de fruta, todos los productos que decían ‘light’; y empecé a comer de verdad, consumiendo avena naturalita, pan de grano entero untado con aceite de coco, una pieza de fruta fresca o jugos frescos hechos en casa cuando se me antojaban, grasas saludables y en porciones adecuadas.

Tostadas saludables para desayunar. La Mami Saludable

Los cambios empezaron poco a poco, y aunque a mi esposo nunca le gustaron algunas cosas, como el arroz integral, estuvo contento en unirse a mi nueva manera de vivir porque también él se estaba convirtiendo en runner y quería bajar la panza. El cambio positivo en nuestros niveles de energía lo sentimos casi de inmediato.

La segunda de las razones, de hecho la que nos volvió tan radicales en cortar todos los productos procesados, fué una comezón. Sí, una comezón. Pero una comezón que duró más de 15 años.

Cuando conocí a mi esposo, el Rey, hace ya  más de 10 años, noté después de que teníamos tiempo saliendo (habiendo pasada la famosa etapa de ‘quedar bien’ y solo mostrar lo mejor de nosotros jeje) que se rascaba mucho la cabeza, sobretodo inconscientemente. Al principio pensé que era una de ésos hábitos raros que todos tenemos pero un día me atreví a preguntarle si era que le ayudaba a pensar para no quedarme con la duda. Muerto de la pena me contó que de hecho tenía comezón en su cuero cabelludo por una condición de la piel que tenía que le habían diagnosticado hacía unos años atrás y que tenía su medicamento para ella pero que sentía que no le funcionaba. Le dije que aún así lo quería con todo y rascarse y le cambié el tema para que no se sintiera raro. El muy inteligente hizo cita una vez más con su doctor para ver si le podían cambiar la medicina, según él antes de que el hábito le espantara a la novia.

En el 2013, ocho años, cuatro médicos familiares diferentes, dos dermatólogos diferentes e infinidad de cremas, lociones, pastillas y medicamentos después, aún no habían logrado quitarle la comezón. Como recién nos habíamos mudado de ciudad aprovechó para investigar cuál era la mejor clínica dermatológica y allá fué a tocar la puerta y rogarle al dermatólogo que lo ayudara. Su problema era que tenía pequeñas bolitas bajo el cuero cabelludo que no sólo le causaban mucha comezón sino además mucha vergüenza porque su color rojizo hacía que lo miraran raro en cada peluquería que probaba (el Rey es muy quisquilloso con sus peluqueros).

Meses de tratamiento y más medicina después el dermatólogo estaba más que picado con el caso del Rey porque no había cosa que le quitara, ni siquiera que le disminuyera la terrible comezón. La prognosis del Rey pintaba muy mal hasta que por azares del destino su terco dermatólogo fué a una de esas conferencias de actualización sobre alergias en Londres y le cayó el veinte que tal vez la comezón del Rey no era lo que él pensaba sino una reacción alérgica. Regresó de su conferencia y le hizo una cita para exámenes a mi señor. Le picotearon toda la espalda con agujas, lo vendaron y lo dejaron tan colorido como un arcoíris pero con la esperanza en alto. Lo que no nos esperábamos era el resultado de la prueba. Resultó que el Rey era alérgico.

Pero alérgico a qué doctor, preguntó él. A muchas cosas, tantas que tiene que ir a una nutrióloga a que le explique exactamente qué y cómo manejarlo, le contestó el dermatólogo, pero pricipalmente al aspartame.

El aspartame es un endulzante artificial, utilizado en las refrescos de dieta/light y en más de 6,000 productos diferentes sin azúcar o “dietéticos”. Aunque oficialmente éste endulzante está permitido para consumo humano, hay estudios y expertos que demuestran lo contrario y lo ligan con incidencia de cáncer.

El Rey se quedó atónito. Y mientras tanto qué hago doctor? Le preguntó incrédulo. Leer etiquetas y comer alimentos no procesados, le contestó el dermatólogo.

Más atónito y en shock regresó el Rey después de su cita con la nutrióloga especialista en alergias quien le entregó un documento de 15 hojas, sí, QUINCE, describiendo todo lo que no podía consumir. Su alergia al aspartame era la punta del iceberg, aparte de ése endulzante artificial, el Rey resultó alérgico principalmente a los conservadores sintéticos (y algunos naturales), específicamente los números E201 al E219. No sé si tienes el hábito de leer etiquetas pero básicamente éstos conservadores están en casi TODO lo enlatado, conservas, productos pre-preparados, incluso en cosas que ni te imaginas, como algunos yogurts ‘naturales’, quesos, pan, marinados y salsas pre-empacadas, tortillas de harina, carnes frías, etc. etc. ETC. Para rematar, aparte del aspartame y los conservadores, a la lista de ingredientes no tolerados se le agregaba todos los ácidos cítricos (naturales y sintéticos) y una extensa lista de otros ingredientes químicos específicos.

Durante su cita de casi dos horas con la nutrióloga a mi esposo se le cayó la venda de ojos y se dió cuenta de su realidad. Estaba envenenado. Su consumo casi diario de ciertos alimentos (goma de mascar ‘sin azúcar’, refresco light, botanas pre-empacadas, carnes frías, por mencionar muchos de miles), así como su uso diario de productos de aseo personal (cierta marca ‘masculina’ de desodorante, gel para baño, crema corporal, hasta su shampoo y crema para afeitarse) le habían hecho destrozos a su sistema por AÑOS. Su cuerpo, saturado de toxinas, vivía en estado de ‘emergencia’ constante cual coche que necesita mantenimiento y nunca le puedes apagar el foquito del tablero.

Aunque en shock, el Rey llegó a casa motivado por la buena noticia: por fin sabía qué tenía, era curable y aunque requería mucha dedicación y muchos cambios a nuestra manera de vivir, no era imposible. Aprovechando la motivación del momento empezamos por limpiar la alacena de lo que quedaba de procesados y productos personales tóxicos y empezamos a vivir más naturalmente.

Al empezar a buscar alternativas para los productos personales que no podía usar el Rey nos dimos cuenta de la poca variedad de opciones que hay, ya que todo, TODO tiene químicos. El camino en cuanto a la comida no ha sido fácil porque las tentaciones de comida procesada están en todas partes, no sólo en el supermercado: en la oficina, en casa de amigos, en los lugares a dónde salimos a pasear o durante las vacaciones. También él es MUY antojado y a veces no respeta todos los ingredientes que no debe de consumir porque la verdad es que son muchos y muy difíciles de eliminar completamente.

Un par de meses después de la “limpia” de nuestro hogar al Rey, por primera vez en casi 15 años, le empezaba a disminuír la comezón en el cuero cabelludo. A la fecha, dos años después de su diagnóstico, dice que la comezón ya casi se ha desaparecido por completo. Lo que sí ya no tiene, para nada, es pena al ir al peluquero.

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